Hoy más que nunca son pocas
las personas que se niegan a aceptar que efectivamente el aprecio hacia lo erótico
resulta ser mayor que el aprecio que se podría tener hacia la imagen de una
buena persona , no digamos BUENO en su sentido estricto, dando la idea
de perfección , sino que posee muchas
virtudes de una buena persona respecto a otras que no, un ejemplo común es en
la elección de pareja: encontraremos diversos bandos de ideas contrapuestas
unos dirán: todo entra por los ojos ( refiriéndose al físico) y de ahí viene lo de
adentro ( sentimientos) , mientras que otros pensaran que lo interior es lo más
importante. Nadie es dueño de la verdad, pues se da el simple hecho de que cada
quien experimenta su propia vivencia consiente, lo que para unos serán
correcto para otros no, de modo que la
tarea de interpretar e interiorizar el curso de una relación de pareja y el
valor que le asignemos es individual y depende de nosotros y de nadie más. Pero
lo realmente cierto, y nadie me dejara
mentir, es que se dan casos donde la persona va en contra de tales ideas
que tenía como principios básicos antes de la experiencia real y terminan por
hacer todo lo contrario cuando se encaran con la verdadera situación por
primera vez , no solo en materia de amor sino en general con cualquier materia
ejemplo: la chica que decía que lo más importante es el interior y el plano físico
quedaba subordinado, cuando se trata de afrontar la experiencia directa
simplemente su mentalidad tambalea de un lado a otro, fluctúa en una suerte de
confusión y angustia y termina decidiéndose por rechazar al chico que
físicamente considero desagradable, pese a tener este una personalidad amable.
Que sucedió aquí… se despliega una serie de posibilidades para tratar de
explicar este cambio de visión personal. Algunos dirán que era una chica que no
tenía clara sus ideas , otros culparan a su inmadurez emocional o cronológica, otros más
cachosamente dirán: tenía que pasarle para que se diera cuenta, en fin. El
punto seria analizar si verdaderamente conviene ser tan rígidos con algunas
ideas a priori relacionadas con el amor, o racismo, o temas que contengan un
alto grado de impacto psicológico, en el momento que se vive. La angustia no
radica en cuan fuerte venga el balón
hacia nosotros sino el saber que no tenemos una técnica adecuada para
saber recepcionarlo correctamente y continuar el juego. He ahí la
angustia. La correspondencia intrínseca de causa- efecto que guarda un determinado
modelo de personalidad con las ideas fijas
a priori que se elaboran esta
sujeta a modificaciones con la experiencia como resultado de la demostración en
el plano real, la realidad es la única que valida o niega cualquier idea
preconcebida que se tenía como verdad. Si tenemos en consideración que toda idea
nuestra está condicionada a una demostración empírica para validarla o negarla,
estamos hablando de una cierta relatividad en tales ideas, relatividad que no
tiene por qué arribarnos a la incertidumbre ni mucho menos al desasosiego.
Digo esto porque he conocido muchas personas que decían argumentaban seguir tal
o cual línea de pensamiento, en base a
enseñanzas familiares, a documentaciones en libros etc, lo defendían a morir incluso
ofrecían razonamientos muy sensatos al
respecto, que cualquiera que lo escuchen podría quedar convencido de su determinación;
sin embargo todo aquello quedaba solo en conceptos y palabras porque cuando tocaba poner en práctica lo
pregonado, le resultaba complicado aplicarlo literalmente, y a menudo acababan
estrellados contra una gran muralla que les imposibilitaba dicho trabajo puesto
que la existencia otros factores circunstanciales no eran tomados en cuenta, terminando por hacer todo lo contrario;
refugiándose en alguna excusa oportuna que se le ocurriesen… después de todo
“nunca falta una buena excusa” ; sean
estas destinadas hacia acciones buenas o malas; aunque en su mayoría eran
malos; después de todo ( reiterando) , lo malo seduce mas… dicen. Todos alguna
vez habremos conocido personas así, o quizás, nosotros seamos alguna de ellas,
que pensamos que las cosas serán de un modo determinado, y cuando nos pasa
estamos más perdidos que submarino boliviano. Y si somos asi es normal, no tiene nada de malo serlo. Todo está
justificado como parte de la experiencia.
Entonces hablar es fácil,
pero del dicho al hecho... Mantener un estado de necedad frente a esta
relatividad de las ideas a priori, no creo que sea el mejor preventivo para
combatir una irrefutable realidad, más bien considero que pensar desde ahora en
las posibles alternativas de reacción que podamos adoptar frente a tal hecho, sería
una solución parcial, parcial ya que tampoco podemos pedir que solo pensando
las cosas, estas sean tal cual en la
realidad cuando nos toque vivirlas, no es tan fácil, pero al menos ya
estaríamos considerando las posibilidades. Hablo de aperturar la mente hacia
todos los posibles desenlaces, a todo lo
que pueda ocurrir; y no simplemente evitar pensar en ello porque nos cause
desagrado o incertidumbre en el presente, creo que prevenir y anticipar hechos
en los cuales sabemos podrían afectarnos
mucho psicológicamente es de gran ayuda y una buena inversión de tiempo, y no
cuesta nada hacerlo. Para menguar el efecto del momento…solo eso PERSARLO DESDE
YA, hacer ejercicio de la imaginación y la recreatividad mental de tal evento tratando
de encontrar la misma frecuencia de intensidad como si realmente nos estuviera
pasando, preguntándose ¿que pasaría si…? ( cualquiera que sea). De ese modo evitaremos
el ser asaltados por un descontrol emocional cuando nos toque vivirlo ya que de
alguna manera muy fantasiosa, tú ya lo has
vivido ( imaginado) y sabes cómo actuar frente a el para dirimirlo, o al menos, como podrías actuar. Es así que el
cerebro hará lo suyo, se activara automáticamente recordando aquellas
situaciones ficticias guardadas en la
memoria, y será menos angustiante poder afrontarlos en el presente. Es solo
jugar con la mente, realizar ejercicio de la imaginación y la recreatividad que poseemos después de todo el aspecto psíquico ( mente) del ser humano es muy influyente y
cuenta con un poder que cada día sorprende mas. Todo ocurre a un nivel mental y
esta práctica cognitiva tan sencilla
incluso absurda e innecesaria para algunos en el presente podría servir para cualquier tipo de situación desde las más
deprimente ( como la muerte de un ser querido) hasta la de menor importancia.
Es en este sentido la idea de jugar un poco con la mente a fin
de desarrollar una forma de prevención emocional frente a un evento indeseable
surge como medida recurrente y muy
beneficiosa para uno mismo si se le toma el interés debido y se aplica con
seriedad. He visto resultados en muchos conocidos y en mi por supuesto es por
eso que me atrevo a compartirlo. Pese a parecer un tanto zafado este método carente
de una obvia sustentación teórica importante, es efectivo; recordando que no nos
proporcionara la solución total, pero si
representa un alcance importante a esta. 

“Lo que me induce al enamoramiento, no es la lujuriosidad de la
carne ni su adecuada estética, sino por lo contrario, la bondad en su contenido humano.”

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