A lo largo de mi corta vida he podido conocer
a muchas personas que han conseguido
hacer de su situación depresiva, un permanente estilo de vida, afectando tanto su forma de ver el mundo, como
el modo de afrontar cualquier inconveniente que se les presente,
condenándolos con una inconsistencia
anímica capaz de volverlos más vulnerables e incapaces de salir airosos, valiéndose de sus propios medios, socavando
así, su autoestima a niveles
irreversibles. Todos alguna vez nos habremos deprimido por algún motivo, y no
hay nada de qué preocuparse ya que el
hacerlo representa una expresión tangible
de nuestra naturaleza humana, de
persona que somos porque contamos con
sentimientos que nos identifican como tales, razón por la cual seremos susceptibles
tanto gozo como al llanto en esta vida .
Como mecanismo de defensa inconsciente
solemos afrontar dicha situación de depresión recurriendo a nuestras fortalezas
individuales existentes en nuestra propia personalidad de la que estamos constituidos,
fortalezas como lo son el nivel resiliencia que tengamos, nivel de cicatrización emocional, de tesón,
motivación, etc. de modo que unos serán más susceptibles a dicho mal,
mientras que otros se identificaran como los más renuentes ante esos casos. Y
lo más seguro es que ante algún problema que se tenga, nunca faltara aquel
amigo que no encuentre mejor consejo que decir: TODO ESTA EN LA MENTE, y si
habremos escuchado anteriormente este tipo de consejos trillados lo más
probable es que no le demos el mayor
interés por parecernos una frase muy
manoseada. Y sin mayor relevancia en la resolución de nuestro problema,
la parte consciente procederá automáticamente a olvidarlo con facilidad. Sin embargo, a
pesar de lo trillado que pueda aparentar ser esta frase; atesora en sí, una
provechosa connotación muy útil si es que
se le sabe dar el interés pertinente de
analizarla y poner en práctica. Ya que hace referencia al dominio y al recurrente control emocional que debemos
tener a la hora de encarar la depresión, para conseguir adecuadamente encauzar nuestras emociones, a fin de ganar mayor relajación mental, apaciguando la
fluidez de pensamientos nocivos y procurar vislumbrar una vía de escape
asertiva a nuestros males. En concepto es fácil decirlo, pero ponerlo en práctica
resulta casi imposible de realizar en ese momento; ya que generalmente la
magnitud de nuestros problemas termina por avasallar cualquier rastro de fuerza
de voluntad que propongamos depositar para contrarrestar su efecto. Sin embargo,
si cerramos los ojos, respiramos profundo y abrimos la mente, se puede apreciar
claramente proyectarse una delgada línea imaginaria que dividirá: El hecho de
querer sentirnos mejor, del hecho de querer sentirnos peor de lo que ya estamos;
estando en cada quien optar por una de las dos opciones, pues no hay más opciones.
Solo están ambas puertas, ambas posibilidades, que cogiendo una única llave llamada VOLUNTAD
podrán ser abiertas, para poder entrar. La definición de LIBRE ALBEDRIO parece
ser, ahora, de suma importancia, porque totalmente libres de decidir el rumbo de
nuestro destino emocional, sin mayor impedimento que el que nosotros mismos podamos imponer. Minuto a minuto vamos creando
el curso de nuestro destino, en base a las decisiones que vamos tomando,
sean desde las más minúsculas e imperceptibles, hasta las de mayor
trascendencia como escoger una carrera profesional. La libertad de elegir se
hace evidente a cada segundo, más aun para nuestro propio bienestar, el ser
humano siempre buscara su bienestar por sobre todo, teniendo que enfrentar
retos, personas, estereotipos, limitaciones, etc . Entonces ¿Por qué nos
resulta tan difícil luchar contra nosotros mismos, y optar no estar deprimidos?.
Está de más refugiarse en EXCUSAS para poder estar deprimidos, ya que si algo
negativo paso; ¡pues ya paso!, así de simple. Y lamentarnos, no hará retroceder
el tiempo ni mucho menos eliminar ese problema, por el contrario, se estará
garantizando su permanencia en cada recuerdo que vayamos evocando, poniéndonos cada vez peor.
Así que estar mejor o deprimidos,
es la decisión que cada uno ha tomado. La responsabilidad de este estado
depresivo no esta ligado íntegramente a los efectos degenerativos como resultado de algún problema por el que se atraviese, sino que
dicha responsabilidad es compartida en
gran medida con la decisión que uno mismo ha optado de dejar que esas consecuencias,
germinen y hagan efecto en su interior resquebrajando de a pocos sus ánimos y
desvirtuando su autoestima; de este modo creando un desalentado juicio valorativo
y desesperanzador del ambiente con el cual interaccione. La mente es frágil, y así
como puede jugar en nuestra contra, por ejemplo olvidándonos algún dato
importante; es factible usarla a nuestro favor para poder hacer frente la depresión añadiéndole un porcentaje mínimo
de FUERZA DE VOLUNTAD sincera y consistente, lo cual hará la diferencia, entre
quienes deseen y los que no salir de su depresión, basta un 1% de interés y motivación de estar mucho mejor, para que los resultados
se vayan dando gradualmente, no será fácil conseguirlo, pero NO ES IMPOSIBLE,
depende de cada uno y de nadie más. Entre los factores de mayor implicancia en
la depresión se encuentra el USO DEL ECUERDO, el prescindir de recuerdos dolientes
sustituyéndolos por otros más confortables, evitara recaer nuevamente en
la tristeza y soslayara todo avance depresivo que quiera apoderarse de
nosotros. Es más que obvio saber que los recuerdos negativos en comparación de
los positivos, son los más fáciles de recordar en esos momentos; pero vale la
pena intentar suprimirlos por nuestro bien, si es que así lo deseamos, nadie
vive feliz con la mayoría de sus recuerdos en detrimento de su salud emocional; quizá se podrá
aparentar estar feliz con los demás por fuera, pero sin duda el más engañado de
todos será el mismo y sufrirá por dentro como tanta gente. En conclusión,
deprimirse es un opción, y depende de nosotros mismos acogerla o reusar a ella,
no depende de nadie más. No diré: ”ver el lado positivo de las cosas”, pero SI
ver su lado BENEFICIOSO ayudara a distraer la mente y desenfocarnos de nuestros
problemas a medida que se vaya ejercitando cada vez más esta habilidad
adquirida. Recuerda que de TODO hay un lado BENEFICIOSO para nosotros mismos,
de cualquier experiencia incluso de una depresión hasta una muerte de un ser
querido, que a nadie agrada, experiencias de vida de las que siempre habrá algo
que aprender sea o bueno o sea malo. Según el deseo que se tenga de que así sea
y la perspectiva bajo la cual sea evaluada, quizás suene un poco zafada esta
afirmación, en un principio yo también lo creí igual. Pero lo practique y
efectivamente si es posible hacerlo. Sin dejar de ser humanos, sin dejar d
recurrir al llanto o a la risa como medio de expresión natural. Conviene estimular la creación de una
mentalidad positiva; empezando con un profundo análisis introspectivo, para
conocer nuestras fortalezas y debilidades que podamos tener, reconocer nuestras
limitaciones afectivas y hasta donde podríamos ser capaz de vivir plenamente
tanto la alegría, como nuestras tristezas; para de este modo, estar preparados
ante un próximo abordaje de un estado depresivo. Quien sabe, de una intensidad
superior comparada con alguna por la que tal vez estemos atravesando en la
actualidad de la que se nos dificulte escapar, proyectandosenos un panorama
ennegrecido y desolador.
