martes, 31 de diciembre de 2013

Deprimirse es una opcion

Si extiendo mucho este tema , es debido a que considero es un tema de importancia, ante la evidente susceptibilidad a la depresión que se ve en la juventud hoy en día, incluyéndome, porque habiendo pasado por esta etapa de la depresión como cualquiera, supe superarla en algún momento gracias a estas deducciones que a continuación procederé a compartir, a mí me ayudo, y espero sea d ayuda también  a otras personas.    

A lo largo de mi corta vida he podido conocer a  muchas personas que han conseguido hacer de su situación depresiva, un permanente estilo de vida,  afectando  tanto su forma de ver  el mundo, como  el modo de afrontar  cualquier  inconveniente que se les presente, condenándolos con  una inconsistencia anímica capaz de volverlos más vulnerables e incapaces de salir  airosos, valiéndose de sus propios medios, socavando así,  su autoestima a niveles irreversibles. Todos alguna vez nos habremos deprimido por algún motivo, y no hay nada de qué preocuparse  ya que el hacerlo representa una expresión tangible  de  nuestra naturaleza humana, de persona que somos porque  contamos con sentimientos que nos identifican como tales, razón por la cual seremos susceptibles tanto gozo como al llanto en esta vida . Como mecanismo de defensa inconsciente solemos afrontar dicha situación de depresión recurriendo a nuestras fortalezas individuales existentes en nuestra propia personalidad de la que estamos constituidos, fortalezas  como lo son el  nivel resiliencia que tengamos, nivel  de cicatrización emocional, de tesón, motivación, etc.  de modo  que unos serán más susceptibles a dicho mal, mientras que otros se identificaran como los más renuentes ante esos casos. Y lo más seguro es que ante algún problema que se tenga, nunca faltara aquel amigo que no encuentre mejor consejo que decir: TODO ESTA EN LA MENTE, y si habremos escuchado anteriormente este tipo de consejos trillados lo más probable es que no le demos el mayor  interés por parecernos una frase muy  manoseada. Y sin mayor relevancia en la resolución de nuestro problema, la parte consciente procederá automáticamente  a olvidarlo con facilidad. Sin embargo, a pesar de lo trillado que pueda aparentar ser esta frase; atesora en sí, una provechosa  connotación muy útil si es que se le sabe dar  el interés pertinente de analizarla y poner  en práctica. Ya que  hace referencia  al  dominio y al recurrente control emocional que debemos tener a la hora de encarar la depresión, para conseguir adecuadamente  encauzar nuestras emociones, a fin de  ganar mayor relajación mental, apaciguando la fluidez de pensamientos nocivos y procurar vislumbrar una vía de escape asertiva a nuestros males. En concepto es fácil decirlo, pero ponerlo en práctica resulta casi imposible de realizar en ese momento; ya que generalmente la magnitud de nuestros problemas termina por avasallar cualquier rastro de fuerza de voluntad que propongamos depositar para contrarrestar su efecto. Sin embargo, si cerramos los ojos, respiramos profundo y abrimos la mente, se puede apreciar claramente proyectarse una delgada línea imaginaria que dividirá: El hecho de querer sentirnos mejor, del hecho de querer sentirnos peor de lo que ya estamos; estando en cada quien optar por una de las dos opciones, pues no hay más opciones. Solo están ambas puertas, ambas posibilidades,  que cogiendo una única llave llamada VOLUNTAD podrán ser abiertas, para poder entrar. La definición de LIBRE ALBEDRIO parece ser, ahora, de suma importancia, porque  totalmente libres de decidir el rumbo de nuestro destino emocional, sin mayor impedimento que el que nosotros mismos  podamos imponer. Minuto a minuto vamos creando el curso de nuestro destino, en base a las decisiones que vamos  tomando,  sean desde las más minúsculas e imperceptibles, hasta las de mayor trascendencia como escoger una carrera profesional. La libertad de elegir se hace evidente a cada segundo, más aun para nuestro propio bienestar, el ser humano siempre buscara su bienestar por sobre todo, teniendo que enfrentar retos, personas, estereotipos, limitaciones, etc . Entonces ¿Por qué nos resulta tan difícil luchar contra nosotros mismos, y optar no estar deprimidos?. Está de más refugiarse en EXCUSAS para poder estar deprimidos, ya que si algo negativo paso; ¡pues ya paso!, así de simple. Y lamentarnos, no hará retroceder el tiempo ni mucho menos eliminar ese problema, por el contrario, se estará garantizando su permanencia en cada recuerdo que  vayamos evocando, poniéndonos cada vez peor.  Así que estar mejor o deprimidos, es la decisión que cada uno ha tomado. La responsabilidad de este estado depresivo no esta ligado íntegramente a los efectos degenerativos  como resultado  de algún  problema por el que se atraviese, sino que dicha responsabilidad  es compartida en gran medida con la decisión que uno mismo ha optado de dejar que esas consecuencias, germinen y hagan efecto en su interior resquebrajando de a pocos sus ánimos y desvirtuando su autoestima; de este modo creando un desalentado juicio valorativo y desesperanzador del ambiente con el cual interaccione. La mente es frágil, y así como puede jugar en nuestra contra, por ejemplo olvidándonos algún dato importante; es factible usarla a nuestro favor para poder hacer frente  la depresión añadiéndole un porcentaje mínimo de FUERZA DE VOLUNTAD sincera y consistente, lo cual hará la diferencia, entre quienes deseen y los que no salir de su depresión, basta un 1%  de interés y motivación  de estar mucho mejor, para que los resultados se vayan dando gradualmente, no será fácil conseguirlo, pero NO ES IMPOSIBLE, depende de cada uno y de nadie más. Entre los factores de mayor implicancia en la depresión se encuentra el USO DEL ECUERDO, el prescindir de recuerdos  dolientes  sustituyéndolos por otros más confortables, evitara recaer nuevamente en la tristeza y soslayara todo avance depresivo que quiera apoderarse de nosotros. Es más que obvio saber que los recuerdos negativos en comparación de los positivos, son los más fáciles de recordar en esos momentos; pero vale la pena intentar suprimirlos por nuestro bien, si es que así lo deseamos, nadie vive feliz con la mayoría de sus recuerdos en detrimento  de su salud emocional; quizá se podrá aparentar estar feliz con los demás por fuera, pero sin duda el más engañado de todos será el mismo y sufrirá por dentro como tanta gente. En conclusión, deprimirse es un opción, y depende de nosotros mismos acogerla o reusar a ella, no depende de nadie más. No diré: ”ver el lado positivo de las cosas”, pero SI ver su lado BENEFICIOSO ayudara a distraer la mente y desenfocarnos de nuestros problemas a medida que se vaya ejercitando cada vez más esta habilidad adquirida. Recuerda que de TODO hay un lado BENEFICIOSO para nosotros mismos, de cualquier experiencia incluso de una depresión hasta una muerte de un ser querido, que a nadie agrada, experiencias de vida de las que siempre habrá algo que aprender sea o bueno o sea malo. Según el deseo que se tenga de que así sea y la perspectiva bajo la cual sea evaluada, quizás suene un poco zafada esta afirmación, en un principio yo también lo creí igual. Pero lo practique y efectivamente si es posible hacerlo. Sin dejar de ser humanos, sin dejar d recurrir al llanto o a la risa como medio de expresión natural.  Conviene estimular la creación de una mentalidad positiva; empezando con un profundo análisis introspectivo, para conocer nuestras fortalezas y debilidades que podamos tener, reconocer nuestras limitaciones afectivas y hasta donde podríamos ser capaz de vivir plenamente tanto la alegría, como nuestras tristezas; para de este modo, estar preparados ante un próximo abordaje de un estado depresivo. Quien sabe, de una intensidad superior  comparada con alguna  por la que tal vez estemos atravesando en la actualidad de la que se nos dificulte escapar,  proyectandosenos un panorama ennegrecido y desolador.