sábado, 4 de enero de 2014

Estudios, la mejor inversion personal



De niño mis padres me repetían siempre que debía estudiar mucho para lograr ser profesional y así poder  ser alguien en la vida,  sin dejar escapar la oportunidad de estudiar, oportunidad que lamentablemente ellos no pudieron gozar por impedimentos del destino;   sin embargo nunca  fue  su estilo el imponerme ninguna profesión en específica, dejándome así, hacer uso de mi libre albedrio desde muy chico.  A esa corta edad las posibilidad de pensar seriamente  en el cómo nos veremos en un futuro son muy pocas , ignoramos  que carrera seguiremos por ejemplo, y si alguien nos preguntaba en alguna ocasión QUE QUERIAMOS SER,   respondíamos casi  por reflejo:  DOCTOR (A), o quiero ser POLICIA o INGENIERO o PROFESOR    o sino  respondían  alguna profesión  de tradición familiar. Generalmente mencionábamos esas carreras porque así nos programaron en casa para hacerlo, disque para quedar bien ante los vecinos, y generar de este modo, una buena expectativa social de nosotros ante el resto y unas felicitaciones a los orgullosos padres. Independientemente de aquellos casos donde se vea que  alguien culmine su formación universitaria  acorde a sus proyecciones de niño, ( coincidencia totalmente factible); están aquellos casos más sonados de  personas  que terminan estudiando carreras distintas a las esperadas, que guardan muy poca relación entre la expectativa y la realidad. Estas son decisiones que nacen como resultado de  una evaluación concienzuda realizada generalmente dentro de la etapa  escolar secundaria, por influencia de consejos de  profesores, amigos, familiares, etc o en el mejor de los casos, por decisión propia. Considerando  todos los pro y los contra que pueda representar estudiar tal o cual profesión, con miras  a  una buena solvencia económica futura, o como parte de un proyecto de vida en aras de una exitosa autorrealización personal. Las motivaciones para estudiar son diversas, yendo desde las más sensatas hasta las más chifladas, las variables ya dependen de la personalidad de cada quien y de la naturaleza de las  metas que se hayan trazado. No obstante cabe enfatizar  una consideración fundamental que debemos tener para mantener viva esa motivación que nos empuja a no renunciar a pesar de los inconvenientes que se puedan presentar  durante nuestro desenvolvimiento en el  desarrollo de la carrera, seria la de :  DESDE QUE SE EMPIEZA UNA CARRERA HASTA QUE SE CULMINA, NADA DE LO QUE HAGAMOS A FAVOR DE ELLA ES EN VANO, Y TODO VALE LA PENA, lo amplio y vago que pueda sonar esta afirmación es justamente lo que la hace especial, ya que abarca   desde las acciones mas desapercibidas como cuando  asistimos todos los días a clases y terminamos haciéndolo por costumbre;  hasta las que requieren un deposito extra de voluntad de cambio por parte nuestra , como el hecho de ser puntual, ser más respetuoso, aprender a leer más, tolerar el trabajo en equipo, etc. Razón  por  cual nos llevara a imaginar hipotéticamente   un reloj, el cual  empezara a marchar sus segundos desde nuestro primer día de clase,   desde el primer instante en el  que estamos sentados  prestandole atención al profesor, dicho reloj corre y no para hasta la graduación. Es por ello, que teniendo en cuenta ese aspecto, convendrá invertir cada uno de estos segundos de formación académica de la manera más provechosa posible ya sea fuera de la universidad o en la casa o donde sea, ya que  el concepto de  formación profesional no se  limita solo a la formación académica, o sea en la mera adquisición de conocimientos cientificos ; sino que es un concepto que se extiende, inmiscuyéndose,  hasta el ámbito personal, poniendo en este punto mayor énfasis en el tema de las relaciones interpersonales que entablemos a diario con los demás, consolidando criterios esenciales para  todo ser humano como lo son LOS VALORES; en cuanto a lo que su aprendizaje concreto y  su aplicación asertiva se refiere. Entonces viéndolo bajo esa perspectiva, la inversión es muy buena.  Se estaría invirtiendo  tiempo y dedicación, para cobrar como ganancia  un producto final:      LA SATISFACCIÓN DE VERNOS A NOSOTROS MISMOS REALIZADOS como profesionales íntegros de una admirable calidad humana ,de un alto potencial intelectual y con una  aportación social significativa. Y como se da y se espera en toda inversión financiara, a una mayor inversión de capital, se obtendrá como resultado, una mayor ganancia con un excedente desorbitante que supere toda expectativa. Del mismo modo, extrapolando el caso financiero al mundo educativo, a mayor esfuerzo, sudor y lágrimas que se deposite en los estudios dará como retribución esperada, una persona nueva, productiva y humana. Es así que vale mucho la pena el esfuerzo que se invierta, sin  pereza ni temores de ninguna naturaleza; siendo esta una  inversión de resultado infalible por definitiva, y más aun enriqueciéndola, si se le agrega el ingrediente secreto, el valor agregado especial: HUMILDAD y SINCERIDAD. Humildad para aprender, teniendo amplia apertura al conocimiento dictado y respetando a los profesores; y SINCERIDAD, más que con los demás,  con NOSOTROS MISMOS, a lo largo de todo el arduo proceso de cambio que se ira dando ejecutando en nuestro interior. Me refiero a ser sinceros en cada momento con nosotros mismos, reconociendo el avance, los  cambios que dentro nuestro se va a suscitar paulativamente, en desdeño de una actitud de falsa apariencia, esas que consisten en querer reflejar en los demás, un perfil que en realidad no corresponde con el verdadero que tenemos. Ese que dentro nuestro se va produciendo; por ejemplo: aparentar ser respetuoso en clase con profesores y compañeros, y siendo maleducados al llegar a casa, o asumiendo una apariencia de persona madura ante los demás; y ser  en el fondo totalmente inmaduro; o lo que se da en muchos casos; aparentar ser sinceros  y transparentes tratando a nuestro compañeros,  pero siendo hipócritas y egoístas cuando les damos la espalda. Está bien la competitividad, pero no lleguemos a tanto. Prescindir de este tipo de  falsedades y por el contrario suplantarlas con valores morales pertinentes y transparentes, garantizaran una mayor calidad de profesionalismo que es lo que todo el mundo desea al emprender sus estudios. Soy totalmente consiente de que quizás, este es un tema del que se discute mucho, y mucho gente lo sabe. Pero no siempre saber y entender significa lo mismo; yo puedo saber una cosa, pero si no lo he ENTENDIDO lo suficientemente bien para ponerlo en práctica, entonces realmente DICHA INFORMACION, NO HA SIDO CORRECTAMENTE ENTENDIDA O PROCESADA  EN EL CEREBRO NO SE LLEGARA A SU EJECUCION CONCRETA o, siendo más franco, LO SABEMOS PERO NO NOS DA LA GANAR DE HACERLO , suele pasar estos casos, casos de los que diariamente somos testigos, y personalmente   observo indagante en las personas, casos que suman credibilidad a esta hipótesis, siendo un tema importante, dandole en esta oportunidad un merecido lugar entre mis publicaciones. En resumen, el edificar  el imponente edificio de nuestro futuro requiere de buenos ladrillos,  de calidad y puestos con total perfección, uno tras otro. Mientras más ladrillos se coloque, la construcción se elevara cada vez más, de modo que dependerá de nosotros mismos, de cuantos ladrillos estará compuesto dicho edificio, y cuantos más necesitaremos para alcanzar el anhelado CIELO del éxito.  


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