De
niño mis padres me repetían siempre que debía estudiar mucho para lograr ser
profesional y así poder ser alguien en
la vida, sin dejar escapar la
oportunidad de estudiar, oportunidad que lamentablemente ellos no pudieron gozar
por impedimentos del destino; sin embargo nunca fue su
estilo el imponerme ninguna profesión en específica, dejándome así, hacer uso
de mi libre albedrio desde muy chico. A esa
corta edad las posibilidad de pensar seriamente en el cómo nos veremos en un futuro son muy
pocas , ignoramos que carrera seguiremos
por ejemplo, y si alguien nos preguntaba en alguna ocasión QUE QUERIAMOS SER, respondíamos
casi por reflejo: DOCTOR (A), o quiero ser POLICIA o INGENIERO o
PROFESOR o sino respondían alguna profesión de tradición familiar.
Generalmente mencionábamos
esas carreras porque así nos programaron en casa para hacerlo, disque para
quedar bien ante los vecinos, y generar de este modo, una buena expectativa
social de nosotros ante el resto y unas felicitaciones a los orgullosos padres.
Independientemente de aquellos casos donde se vea que alguien culmine su formación universitaria acorde a sus proyecciones de niño, ( coincidencia
totalmente factible); están aquellos casos más sonados de personas que terminan estudiando carreras distintas a
las esperadas, que guardan muy poca relación entre la expectativa y la
realidad. Estas son decisiones que nacen como resultado de una evaluación concienzuda realizada
generalmente dentro de la etapa escolar
secundaria, por influencia de consejos de profesores, amigos, familiares, etc o en el
mejor de los casos, por decisión propia. Considerando todos los pro y los contra que pueda representar
estudiar tal o cual profesión, con miras
a una buena solvencia económica
futura, o como parte de un proyecto de vida en aras de una exitosa
autorrealización personal. Las motivaciones para estudiar son diversas, yendo desde
las más sensatas hasta las más chifladas, las variables ya dependen de la personalidad
de cada quien y de la naturaleza de las metas que se hayan trazado. No obstante cabe
enfatizar una consideración fundamental que
debemos tener para mantener viva esa motivación que nos empuja a no renunciar a
pesar de los inconvenientes que se puedan presentar durante nuestro desenvolvimiento en el desarrollo de la carrera, seria la de : DESDE QUE SE EMPIEZA UNA CARRERA HASTA QUE SE
CULMINA, NADA DE LO QUE HAGAMOS A FAVOR DE ELLA ES EN VANO, Y TODO VALE LA PENA,
lo amplio y vago que pueda sonar esta afirmación es justamente lo que la hace
especial, ya que abarca desde las acciones mas desapercibidas como
cuando asistimos todos los días a clases
y terminamos haciéndolo por costumbre; hasta las que requieren un deposito extra de
voluntad de cambio por parte nuestra , como el hecho de ser puntual, ser más
respetuoso, aprender a leer más, tolerar el trabajo en equipo, etc. Razón por cual nos llevara a imaginar hipotéticamente un
reloj, el cual empezara a marchar sus segundos desde nuestro primer día de clase,
desde el primer instante en el que estamos sentados prestandole atención al profesor, dicho reloj
corre y no para hasta la graduación. Es por ello, que teniendo en cuenta ese
aspecto, convendrá invertir cada uno de estos segundos de formación académica
de la manera más provechosa posible ya sea fuera de la universidad o en la casa
o donde sea, ya que el concepto de formación profesional no se limita solo a la formación académica, o sea en
la mera adquisición de conocimientos cientificos ; sino que es un concepto que se
extiende, inmiscuyéndose, hasta el ámbito
personal, poniendo en este punto mayor énfasis en el tema de las relaciones
interpersonales que entablemos a diario con los demás, consolidando criterios esenciales
para todo ser humano como lo son LOS
VALORES; en cuanto a lo que su aprendizaje concreto y su aplicación asertiva se refiere. Entonces viéndolo
bajo esa perspectiva, la inversión es muy buena. Se estaría invirtiendo tiempo y dedicación, para cobrar como ganancia
un producto final:
LA SATISFACCIÓN DE
VERNOS A NOSOTROS MISMOS REALIZADOS como profesionales íntegros de una
admirable calidad humana ,de un alto potencial intelectual y con una aportación social significativa. Y como se da y
se espera en toda inversión financiara, a una mayor inversión de capital, se obtendrá
como resultado, una mayor ganancia con un excedente desorbitante que supere toda
expectativa. Del mismo modo, extrapolando el caso financiero al mundo
educativo, a mayor esfuerzo, sudor y lágrimas que se deposite en los estudios dará
como retribución esperada, una persona nueva, productiva y humana. Es así que
vale mucho la pena el esfuerzo que se invierta, sin pereza ni temores de ninguna naturaleza; siendo
esta una inversión de resultado infalible
por definitiva, y más aun enriqueciéndola, si se le agrega el ingrediente
secreto, el valor agregado especial: HUMILDAD y SINCERIDAD. Humildad para
aprender, teniendo amplia apertura al conocimiento dictado y respetando a los
profesores; y SINCERIDAD, más que con los demás, con NOSOTROS MISMOS, a lo largo de todo el
arduo proceso de cambio que se ira dando ejecutando en nuestro interior. Me
refiero a ser sinceros en cada momento con nosotros mismos, reconociendo el
avance, los cambios que dentro nuestro se
va a suscitar paulativamente, en desdeño de una actitud de falsa apariencia, esas
que consisten en querer reflejar en los demás, un perfil que en realidad no
corresponde con el verdadero que tenemos. Ese que dentro nuestro se va produciendo;
por ejemplo: aparentar ser respetuoso en clase con profesores y compañeros, y
siendo maleducados al llegar a casa, o asumiendo una apariencia de persona
madura ante los demás; y ser en el fondo
totalmente inmaduro; o lo que se da en muchos casos; aparentar ser sinceros y transparentes tratando a nuestro
compañeros, pero siendo hipócritas y egoístas
cuando les damos la espalda. Está bien la competitividad, pero no lleguemos a
tanto. Prescindir de este tipo de falsedades y por el contrario suplantarlas con
valores morales pertinentes y transparentes, garantizaran una mayor calidad de
profesionalismo que es lo que todo el mundo desea al emprender sus estudios.
Soy totalmente consiente de que quizás, este es un tema del que se discute
mucho, y mucho gente lo sabe. Pero no siempre saber y entender significa lo
mismo; yo puedo saber una cosa, pero si no lo he ENTENDIDO lo suficientemente
bien para ponerlo en práctica, entonces realmente DICHA INFORMACION, NO HA SIDO
CORRECTAMENTE ENTENDIDA O PROCESADA EN
EL CEREBRO NO SE LLEGARA A SU EJECUCION CONCRETA o, siendo más franco, LO
SABEMOS PERO NO NOS DA LA GANAR DE HACERLO , suele pasar estos casos, casos de
los que diariamente somos testigos, y personalmente observo
indagante en las personas, casos que suman credibilidad a esta hipótesis, siendo un tema importante, dandole en esta oportunidad un merecido lugar entre mis publicaciones.
En resumen, el
edificar el imponente edificio de nuestro
futuro requiere de buenos ladrillos, de
calidad y puestos con total perfección, uno tras otro. Mientras más ladrillos
se coloque, la construcción se elevara cada vez más, de modo que dependerá de
nosotros mismos, de cuantos ladrillos estará compuesto dicho edificio, y cuantos
más necesitaremos para alcanzar el anhelado CIELO del éxito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario